La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, e incluso transformarse positivamente a través de ellas.
 
Si eres capaz de establecer relaciones sociales constructivas, tener un sentido de ti mismo positivo, dimensionar los problemas, tener esperanza frente a las dificultades, sacarle provecho a las situaciones de estrés, desarrollar iniciativas, ser proactivo, te fijas metas posibles de alcanzar y tienes buen sentido del humor, puedes considerarte una persona resiliente.
 

Cómo se puede ser una persona resiliente

La resiliencia es parte de la inteligencia emocional por lo tanto se puede aprender y desarrollar. Todos podemos ser resilientes en la medida que lo  decidamos. Por ello es importante que desde pequeños eduquemos a los niños para que sean personas fuertes y responsables, enseñándoles a hacer frente a todas las contrariedades que se les puedan presentar a lo largo de su vida.
 
Ser resiliente significa que a pesar de estar atravesando una tragedia, podemos sobreponernos y adaptarnos bien, sacándole provecho y recuperando nuestro equilibrio.
 
Permitirte sentir emociones intensas sin temerlas ni huir de ellas, y al mismo tiempo ser capaz de reconocer cuándo necesitas evitar sentir alguna emoción y centrar tu mente en alguna distracción te convierte en una persona más resiliente.
 
Tomarte tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar, también te hace una persona más resiliente.
 

Tips para ser más resiliente

Si quieres ser una persona más resiliente aquí tienes 3 tips que te permitirán lograrlo con mayor facilidad:
  1. Crea relaciones: Cultiva un círculo de amistades cercanas y buenas relaciones familiares, porque estas son la personas que te van a escuchar y apoyar en los momentos difíciles, haciéndote más resiliente.
  2. Utiliza un pensamiento constructivo: Piensa de forma realista. Es decir, no veas los problemas o las crisis como catástrofes, sino como retos que has de superar. Procura tener una perspectiva amplia y pensar que esos problemas no van a durar para siempre, sino que acabarán pasando y los superarás.
  3. Desarrolla metas y objetivos: Establece metas realistas que te ayuden a empezar a cambiar las cosas que deseas cambiar. Haz algo con regularidad, aunque sólo suponga un pequeño paso en la dirección hacia la que deseas avanzar.

De cada individuo dependerá el darle importancia o no al desarrollo de su resiliencia tomando en cuenta los grandes beneficios y ventajas que proporciona.

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JAIME
JAIME
Interesante, me ha ayudaddo muchisimo
sábado, 13 de diciembre de 2014
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